Cómo criar niños que creen que todos los alimentos son adecuados
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Hoy en día, criar a los hijos con una mentalidad de que "todos los alimentos son adecuados" no es tan sencillo. Por todas partes se ven mensajes nuevos sobre lo que los niños deben o no deben comer. Siempre hay una nueva tendencia alimentaria, se demonizan ciertos alimentos o grupos de alimentos, y la cultura de la dieta acecha en el fondo. Así que, si te preguntas cómo crear un mensaje más equilibrado en torno a la comida, definitivamente no estás solo.
La buena noticia es que es totalmente posible criar niños que se sientan cómodos con todo tipo de alimentos. Se necesitan pequeños y constantes cambios en la forma en que hablamos de los alimentos y en lo que modelamos en casa, pero con el tiempo, estos cambios ayudan a su hijo a construir una relación sana con los alimentos. Porque al final del día, ya sea un crujiente trozo de apio o una rebanada de pastel de chocolate, hay espacio para todo. Aquí le explicamos cómo puede empezar a hacer ese cambio hacia una mentalidad de "todos los alimentos son adecuados" en su propio hogar.
Modelar una relación saludable con la comida
Esto es probablemente lo más poderoso que puedes hacer, porque al final del día, los niños solo quieren ser como nosotros. Siempre están observando (incluso cuando no nos damos cuenta) y captando los pequeños detalles, como la forma en que hablamos de la comida, lo que elegimos comer y cómo nos sentimos después.
Así que, cuando tus hijos te ven disfrutando de una variedad de alimentos y no haciendo comentarios llenos de culpa o de vergüenza corporal después de comer, eso deja una impresión duradera. Esto puede significar desayunar avena caliente, disfrutar de un sándwich de pavo en un restaurante o comer unos cuantos dulces durante el día. Diferentes alimentos en diferentes entornos, todos modelados positivamente, les enseñan a los niños que todos los alimentos son adecuados.
Usar lenguaje alimentario neutral
Uno de los cambios más simples (¡pero impactantes!) que puede hacer es la forma en que habla sobre la comida. Los niños captan constantemente las palabras que usamos, y esas palabras se convierten en la forma en que piensan y describen la comida. En lugar de etiquetar los alimentos como "buenos" o "malos" o "saludables" y "no saludables", use un lenguaje neutral y no polarizador.
Por ejemplo, en lugar de decir que las galletas “no son buenas para ti”, puedes decir que los diferentes alimentos nos dan diferentes tipos de energía. Esto eliminará la presión y el juicio moral de la alimentación, para que los niños no se sientan “malos” o que están haciendo algo incorrecto al elegir ciertos alimentos.
No dar demasiada importancia a los alimentos
Cuando los alimentos resultan excesivamente emocionantes o especiales, suelen ser puestos en un pedestal y se vuelven muy valorados y deseables en la mente de un niño. Esto puede manifestarse de varias maneras comunes, tales como:
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Prestar una atención excesiva a la comida ("¡Guau, la abuela te trajo un cupcake! ¡Qué maravilla!")
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Establecer reglas estrictas ("No puedes comer postre hasta que termines tu cena").
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Ofrecer grandes elogios a los niños por los alimentos que queremos que coman ("¡Vaya, te terminaste todo el brócoli y el pollo, eso es increíble!").
Aunque bien intencionados, estos patrones pueden hacer que los niños se obsesionen con ciertos alimentos, pensando en cuándo los conseguirán y cuánto se les permitirá comer. En su lugar, trate de mantener la comida con la menor presión posible y de forma objetiva. Sirva los alimentos sin fanfarrias y evite convertir los dulces en recompensas, sobornos o grandes eventos "de vez en cuando". Cuando la comida es solo comida, es más probable que los niños desarrollen una relación relajada y equilibrada con la alimentación.
Enfocarse en añadir alimentos
Si está tratando de introducir nuevos alimentos o fomentar más variedad, un cambio de mentalidad útil es centrarse en añadir alimentos en lugar de restringir o quitar alimentos. Por ejemplo, para el postre puede servir pastel de chocolate con peras y manzanas en rodajas. O si a su hijo le encanta el helado, podría añadir fresas o plátanos en rodajas por encima. La idea no es reemplazar el dulce o hacerlo "más saludable", sino ampliar suavemente lo que está disponible. Con el tiempo, la exposición repetida y de baja presión ayuda a que estos alimentos añadidos se vuelvan más familiares sin la presión de comerlos.
Exposición a todos los alimentos
Parte de criar niños que creen que todos los alimentos son adecuados es la exposición constante a una amplia variedad de alimentos, desde vegetales coloridos hasta dulces y golosinas. Cuando los niños ven y experimentan regularmente una mezcla de alimentos, les ayuda a desarrollar confianza y flexibilidad en torno a la alimentación.
Confíe en sus señales de hambre y saciedad
Una de las habilidades más importantes que los niños pueden desarrollar es aprender a escuchar a su cuerpo. Eso significa permitirles decidir cuánto o qué poco comer de lo que se sirve. Algunos días comerán mucho, otros días no mucho, y eso es completamente normal. Cuando respetamos sus señales internas de hambre y saciedad, los niños también aprenden a confiar en ellas. Y cuando esa confianza se apoya desde el principio, puede acompañarlos durante la adolescencia y hasta la edad adulta.