4 trucos para dormir que realmente ayudarán a tus hijos a conciliar el sueño
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Ya sea que hayas abordado o no el tema del entrenamiento del sueño, la hora de acostarse siempre es un tema candente entre los padres. Tal vez has sido bendecido con un niño que duerme perfectamente, o tal vez tu hijo ha luchado contra el sueño durante meses, de cualquier manera, una vez que tu bebé se convierte en un niño pequeño y comienza a correr por la casa, lograr que se calme para ir a la cama se convierte en una aventura completamente nueva cada noche.
Los niños necesitan dormir para un crecimiento y desarrollo saludables, y la Academia Americana de Medicina del Sueño (AASM) ha establecido pautas de sueño basadas en la edad para promover un sueño óptimo. A continuación, se detalla cuánto sueño necesitan en un período de 24 horas, incluyendo las siestas:
| Niños pequeños (1 a 2 años) | 11-14 horas |
| Preescolares (3 a 5 años) | 10-13 horas |
| Escolares (6 a 12 años) | 9-12 horas |
Puede que te estés rascando la cabeza, preguntándote cómo poner en práctica estas pautas de sueño. Has sobrevivido hasta ahora (apenas), y puede ser tentador dejar que las cosas continúen como están. Pero es crucial que los niños duerman lo suficiente, no solo para su salud, sino también para mejorar el comportamiento, la salud mental, la concentración en la escuela y para fortalecer sus sistemas inmunológicos. Ya que estamos todos juntos en esto (¡y para salvar nuestra cordura!), compartimos nuestros 4 mejores trucos para la hora de acostarse para ayudar a tus hijos a dormir mejor. De esta manera, podrán tener más energía para las cosas divertidas, ¡e incluso podrías conseguir un poco de tiempo extra para dormir tú también!
1. Elimina la sobreestimulación
La sobreestimulación es una de las principales razones por las que los niños tienen problemas a la hora de acostarse. Permanecen sobreestimulados por los acontecimientos del día o se vuelven hiperactivos debido a las actividades previas a la hora de acostarse. Aunque un animado juego de la mancha con los hermanos o un poco de tiempo frente a la pantalla antes de acostarse pueda parecer una buena manera de relajarse, en realidad tiene el efecto contrario. La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda apagar las pantallas al menos una hora antes de acostarse. Esto se debe a que las imágenes brillantes y de rápido movimiento, la luz azul y el contenido estimulante pueden retrasar o interrumpir el sueño.
En su lugar, concéntrate en actividades relajantes para ayudar a tus hijos a calmarse. Esto podría ser algo simple como leer libros en el sofá, poner música suave mientras se cepillan los dientes o participar en juegos imaginativos poniendo a dormir a sus animales de peluche o muñecas.
2. Aumenta las oportunidades de autonomía durante el día
Salir corriendo de la cama, la protesta de los pijamas, el escondite secreto de los coches de juguete debajo de la almohada... ¿te suena familiar? Los niños son expertos en poner a prueba su independencia (¡y nuestra paciencia!), especialmente cuando se trata de las rutinas de la hora de dormir. De repente, la rutina de la hora de dormir, antes tan eficaz cuando eran bebés, parece desmoronarse, transformando la hora de dormir en una experiencia frustrante cada noche. Esta lucha suele ocurrir a medida que aprenden la responsabilidad de permanecer en la cama y empujan los límites de su independencia.
Para facilitar la hora de acostarse, dale a tu hijo más oportunidades para ejercitar su autonomía durante el día. Dejarle poner la mesa, elegir su merienda o elegir su ropa (¡aunque no combine mucho!) puede satisfacer su necesidad de autonomía, lo que puede reducir su necesidad de traspasar los límites por la noche.
3. Optimiza la nutrición nocturna
Ya sea que seas fan de los refrigerios antes de acostarse o prefieras cerrar la cocina después de la cena, ofrecer proteínas antes de acostarse mantiene esos pequeños estómagos satisfechos durante toda la noche. Alimentos como los huevos duros, la mantequilla de frutos secos o el pollo no solo ofrecen una saciedad sostenida, sino que también ayudan a prevenir las subidas y bajadas de azúcar en la sangre, que pueden causar niños malhumorados e irritables, ¡lo que ciertamente no es ideal antes de acostarse!
Por otro lado, es importante tener en cuenta los alimentos que podrían alterar el ritmo de sueño de tus hijos. Si bien hay un momento y un lugar para los dulces y los postres, los alimentos con azúcares añadidos no son la mejor opción justo antes de acostarse. Estos alimentos se digieren rápidamente, lo que provoca un rápido aumento de energía seguido de una caída en los niveles de azúcar en la sangre. Esto puede dejar a tu hijo cansado, malhumorado y desregulado. Por lo tanto, si tu pequeño pide una piruleta antes de acostarse, podría ser una buena idea guardarla para otro momento para ayudarlo a tener una noche de sueño reparador.
4. Añade un suplemento
Lo has probado todo: máquinas de sonido, cortinas opacas, actividades relajantes y establecer una rutina para la hora de acostarse, pero incluso con todos estos trucos, algunos niños siguen teniendo problemas para conciliar el sueño. Ahí es donde un suplemento para el sueño puede marcar la diferencia. Hiya’s Bedtime Essentials promueve la relajación y proporciona la calma nocturna que los niños necesitan antes de acostarse. No contiene azúcar ni melatonina, y está repleto de vitaminas y minerales como magnesio, vitamina B6 y L-teanina, que apoyan varios aspectos de un sueño reparador. Así que, en lugar de dar vueltas por el sueño de tus hijos, considera añadir Hiya’s Bedtime Essentials para que toda la familia descanse mejor.
¡Por noches más tranquilas!